Extraído de: www.ungidos.com
EL VERDADERO CAMINO
MEDITACION: NECESITO ENCONTRAR EL CAMINO...
...Mi espíritu está abatido y vivo en dos mundos: Mi mundo exterior y mi mundo interior. Mas no siento paz. En mi mundo interno, mi alma mora en tinieblas de mentiras que yacen en las profundidades de mis pensamientos ocultos. Encadenado y cautivo deseo alcanzar mis sueños, olvidar mi dolor y poder perdonar, pedir perdón y perdonarme a mí mismo. Pero... ¡No puedo! Voces silenciosas surgen sin control y me dominan. Quiero y no puedo, puedo y no quiero.
Y es que me siento diferente a otros. Siento que no tengo un lugar especial donde reposar, un lugar donde pertenecer. Siento un vacío de algo que he perdido o que debo encontrar. Me siento inseguro con otras personas porque creo que no me aceptan aunque me demuestren lo contrario. Por eso a veces me doy sin condiciones y llego a perder mi dignidad. Es que en el fondo, solo quiero que me acepten, porque he tenido tantas experiencias dolorosas en mi andar por el mundo que necesito amar y ser amado.
He rodado por caminos de pecado porque en el fondo buscaba olvidar pensamientos que me torturan y he querido vengar el daño que me han hecho.
Mis emociones cambian sin que yo pueda dominarlas y vivo entre la angustia, la ansiedad o la depresión. Emprendo cosas pero no puedo terminarlas; siento que soy insignificante porque no tengo propósito en esta vida. Me invade la frustración por no poder hacer justicia contra la vida que me ha quitado tantas cosas, contra aquellos que se ríen de mi y que amé, pero que destruyeron mi vida.
Intento levantarme, salir de lo que he caído y que me destruye lentamente así como a los que me rodean, pero... no puedo. Entonces vuelvo a refugiarme en mis pecados que me envuelven en un círculo vicioso y me esclavizan, y oigo las voces silenciosas que me confunden. No sé que camino seguir.
Y pasan los días pasa el tiempo y mis fuerzas internas se agotan. Todo lo he intentado, no hay esperanza. Soy esclavo de mi pasado, soy esclavo de mis ideales inalcanzables de un futuro que no será. Olvido vivir mi presente porque no sé como amarme, por eso no puedo amar a otros.
Busco con desesperación a Dios, pero no sé cómo puede ayudarme. Puede Dios transformarme o consolarme?
Puede El rescatarme de mi propia oscuridad, mostrarme un destello de luz que pueda conducirme hacia mi paz perfecta o puede El cambiar mi corazón quebrantado, tal vez en un instante o en un día, o por medio de una oración? ...
Tal vez no quiera aceptarme porque soy indigno y tan pecador. Es que me han hecho tanto daño que guardo mucho odio por dentro, pero reconozco que también yo he hecho mucho daño...
Y mi camino por la vida no espera, porque las ruedas del tiempo giran sin compasión... ¿Dónde podré encontrar el camino de paz que me guíe a conocer realmente quién soy?
¿Dónde están los barrotes de mi propia prisión? ¿Dónde están las cadenas, los muros, las fortalezas, las tinieblas de mi mundo interior? Me rodean pero no puedo destruirlas por que están entre mi mente y corazón, entre la división de mi alma y mi espíritu...
Mi yo en angustia grita. Es mi voz auténtica en medio de otras voces engañosas de mentiras.
Están encadenadas a muros, fortalezas, cadenas de hielo, de odio, que me culpan en las tinieblas, me castigan y me impiden ver la luz. Están en un lugar frío donde no existe el amor, por eso me siento esclavo de mí mismo, aunque despierto mi alma sigue viendo oscuridad.
Me hablan de un Dios de amor, pero a solas me pregunto si podré agradarle porque temo no poder dejar el pecado en que estoy atrapado y temo fallarle. Si El me pidiera que transformara mi vida... ¿cómo podría hacerlo si no conozco otra forma de vivir, si todo está en contra mía...?
Necesito encontrar el camino para ser libre y una voz que me guíe en el bullicio de las voces confusas del temor, y de la ira profunda que siento. Necesito una mano que me levante cuando caiga, unos brazos que me sostengan en reposo cuando ya no pueda más y una presencia apacible que, cuando me dé por vencido, traiga un nuevo resplandor con nuevas fuerzas y esperanzas que me hagan ver más cercano y posible el camino para alcanzar paz interior.
CUÁL ES EL VERDADERO CAMINO PARA ALCANZAR RESTAURACION Y LIBERTAD INTERIOR?
La Biblia expresa:
"Hay camino que al hombre le parece derecho pero al final es camino de muerte" (Proverbios 14:12).
Este es el camino del pecado, de la vida sin Dios; es el camino de los hombres y mujeres
que caminan sin dirección, guiados por sus propios argumentos nacidos en el egocentrismo y su naturaleza pecaminosa. Es el camino de los hombres encadenados y esclavos de sus propios argumentos construidos para no enfrentar el dolor , la injusticia o frustración.
"Camino de paz no conocen, y no hay justicia en sus senderos; han torcido a su favor las sendas, cualquiera que ande en ellas no conoce la paz" (Isaías 59:8).
Pero hay un camino que es el verdadero: el camino del amor a Dios, al prójimo y a sí mismo; el camino de la vida eterna; el camino para ser libre de las cadenas de opresión que impiden la paz interior y libertad para actuar en amor y de acuerdo a la voluntad de Dios.
Este es el camino para la renovación de la mente y el corazón, superando el ayer para aprender a vivir el hoy con gozo y paz aún en medio de luchas y que hace ver el mañana con esperanza y sin temor ni afán.
Es el camino que vence al pecado y sus frutos en el alma; es el único camino que trae salvación eterna, libertad y sanidad de las heridas del alma ¡Jesucristo! ¡ "Este es el camino, andad en él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda"! (Isaías 30:21).
La dirección de su camino está en su palabra, la Biblia.
Este es el único camino que se debe elegir al estar encadenado y esclavo a un mundo de
tinieblas en el fondo de tu corazón a causa del pecado y que guía por un camino errado, como esta escrito:
"Habéis arado iniquidad, habéis segado injusticia, habéis comido fruto de mentira. Porque has confiado en tu camino, en la multitud de tus guerreros" (Oseas 10:13).
Jesucristo, el Hijo de Dios, es el único camino para ser libres. Así se expresa en la Biblia:
"Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí"
(Juan 14:6). "Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn. 8:32 )
lunes, 18 de junio de 2007
Cómo saberlo?. Andando en la senda correcta?
Extraído de: www.ungidos.com
EL VERDADERO CAMINO
MEDITACION: NECESITO ENCONTRAR EL CAMINO...
...Mi espíritu está abatido y vivo en dos mundos: Mi mundo exterior y mi mundo interior. Mas no siento paz. En mi mundo interno, mi alma mora en tinieblas de mentiras que yacen en las profundidades de mis pensamientos ocultos. Encadenado y cautivo deseo alcanzar mis sueños, olvidar mi dolor y poder perdonar, pedir perdón y perdonarme a mí mismo. Pero... ¡No puedo! Voces silenciosas surgen sin control y me dominan. Quiero y no puedo, puedo y no quiero.
Y es que me siento diferente a otros. Siento que no tengo un lugar especial donde reposar, un lugar donde pertenecer. Siento un vacío de algo que he perdido o que debo encontrar. Me siento inseguro con otras personas porque creo que no me aceptan aunque me demuestren lo contrario. Por eso a veces me doy sin condiciones y llego a perder mi dignidad. Es que en el fondo, solo quiero que me acepten, porque he tenido tantas experiencias dolorosas en mi andar por el mundo que necesito amar y ser amado.
He rodado por caminos de pecado porque en el fondo buscaba olvidar pensamientos que me torturan y he querido vengar el daño que me han hecho.
Mis emociones cambian sin que yo pueda dominarlas y vivo entre la angustia, la ansiedad o la depresión. Emprendo cosas pero no puedo terminarlas; siento que soy insignificante porque no tengo propósito en esta vida. Me invade la frustración por no poder hacer justicia contra la vida que me ha quitado tantas cosas, contra aquellos que se ríen de mi y que amé, pero que destruyeron mi vida.
Intento levantarme, salir de lo que he caído y que me destruye lentamente así como a los que me rodean, pero... no puedo. Entonces vuelvo a refugiarme en mis pecados que me envuelven en un círculo vicioso y me esclavizan, y oigo las voces silenciosas que me confunden. No sé que camino seguir.
Y pasan los días pasa el tiempo y mis fuerzas internas se agotan. Todo lo he intentado, no hay esperanza. Soy esclavo de mi pasado, soy esclavo de mis ideales inalcanzables de un futuro que no será. Olvido vivir mi presente porque no sé como amarme, por eso no puedo amar a otros.
Busco con desesperación a Dios, pero no sé cómo puede ayudarme. Puede Dios transformarme o consolarme?
Puede El rescatarme de mi propia oscuridad, mostrarme un destello de luz que pueda conducirme hacia mi paz perfecta o puede El cambiar mi corazón quebrantado, tal vez en un instante o en un día, o por medio de una oración? ...
Tal vez no quiera aceptarme porque soy indigno y tan pecador. Es que me han hecho tanto daño que guardo mucho odio por dentro, pero reconozco que también yo he hecho mucho daño...
Y mi camino por la vida no espera, porque las ruedas del tiempo giran sin compasión... ¿Dónde podré encontrar el camino de paz que me guíe a conocer realmente quién soy?
¿Dónde están los barrotes de mi propia prisión? ¿Dónde están las cadenas, los muros, las fortalezas, las tinieblas de mi mundo interior? Me rodean pero no puedo destruirlas por que están entre mi mente y corazón, entre la división de mi alma y mi espíritu...
Mi yo en angustia grita. Es mi voz auténtica en medio de otras voces engañosas de mentiras.
Están encadenadas a muros, fortalezas, cadenas de hielo, de odio, que me culpan en las tinieblas, me castigan y me impiden ver la luz. Están en un lugar frío donde no existe el amor, por eso me siento esclavo de mí mismo, aunque despierto mi alma sigue viendo oscuridad.
Me hablan de un Dios de amor, pero a solas me pregunto si podré agradarle porque temo no poder dejar el pecado en que estoy atrapado y temo fallarle. Si El me pidiera que transformara mi vida... ¿cómo podría hacerlo si no conozco otra forma de vivir, si todo está en contra mía...?
Necesito encontrar el camino para ser libre y una voz que me guíe en el bullicio de las voces confusas del temor, y de la ira profunda que siento. Necesito una mano que me levante cuando caiga, unos brazos que me sostengan en reposo cuando ya no pueda más y una presencia apacible que, cuando me dé por vencido, traiga un nuevo resplandor con nuevas fuerzas y esperanzas que me hagan ver más cercano y posible el camino para alcanzar paz interior.
CUÁL ES EL VERDADERO CAMINO PARA ALCANZAR RESTAURACION Y LIBERTAD INTERIOR?
La Biblia expresa:
"Hay camino que al hombre le parece derecho pero al final es camino de muerte" (Proverbios 14:12).
Este es el camino del pecado, de la vida sin Dios; es el camino de los hombres y mujeres
que caminan sin dirección, guiados por sus propios argumentos nacidos en el egocentrismo y su naturaleza pecaminosa. Es el camino de los hombres encadenados y esclavos de sus propios argumentos construidos para no enfrentar el dolor , la injusticia o frustración.
"Camino de paz no conocen, y no hay justicia en sus senderos; han torcido a su favor las sendas, cualquiera que ande en ellas no conoce la paz" (Isaías 59:8).
Pero hay un camino que es el verdadero: el camino del amor a Dios, al prójimo y a sí mismo; el camino de la vida eterna; el camino para ser libre de las cadenas de opresión que impiden la paz interior y libertad para actuar en amor y de acuerdo a la voluntad de Dios.
Este es el camino para la renovación de la mente y el corazón, superando el ayer para aprender a vivir el hoy con gozo y paz aún en medio de luchas y que hace ver el mañana con esperanza y sin temor ni afán.
Es el camino que vence al pecado y sus frutos en el alma; es el único camino que trae salvación eterna, libertad y sanidad de las heridas del alma ¡Jesucristo! ¡ "Este es el camino, andad en él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda"! (Isaías 30:21).
La dirección de su camino está en su palabra, la Biblia.
Este es el único camino que se debe elegir al estar encadenado y esclavo a un mundo de
tinieblas en el fondo de tu corazón a causa del pecado y que guía por un camino errado, como esta escrito:
"Habéis arado iniquidad, habéis segado injusticia, habéis comido fruto de mentira. Porque has confiado en tu camino, en la multitud de tus guerreros" (Oseas 10:13).
Jesucristo, el Hijo de Dios, es el único camino para ser libres. Así se expresa en la Biblia:
"Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí"
(Juan 14:6). "Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn. 8:32 )
MEDITACION: NECESITO ENCONTRAR EL CAMINO...
...Mi espíritu está abatido y vivo en dos mundos: Mi mundo exterior y mi mundo interior. Mas no siento paz. En mi mundo interno, mi alma mora en tinieblas de mentiras que yacen en las profundidades de mis pensamientos ocultos. Encadenado y cautivo deseo alcanzar mis sueños, olvidar mi dolor y poder perdonar, pedir perdón y perdonarme a mí mismo. Pero... ¡No puedo! Voces silenciosas surgen sin control y me dominan. Quiero y no puedo, puedo y no quiero.
Y es que me siento diferente a otros. Siento que no tengo un lugar especial donde reposar, un lugar donde pertenecer. Siento un vacío de algo que he perdido o que debo encontrar. Me siento inseguro con otras personas porque creo que no me aceptan aunque me demuestren lo contrario. Por eso a veces me doy sin condiciones y llego a perder mi dignidad. Es que en el fondo, solo quiero que me acepten, porque he tenido tantas experiencias dolorosas en mi andar por el mundo que necesito amar y ser amado.
He rodado por caminos de pecado porque en el fondo buscaba olvidar pensamientos que me torturan y he querido vengar el daño que me han hecho.
Mis emociones cambian sin que yo pueda dominarlas y vivo entre la angustia, la ansiedad o la depresión. Emprendo cosas pero no puedo terminarlas; siento que soy insignificante porque no tengo propósito en esta vida. Me invade la frustración por no poder hacer justicia contra la vida que me ha quitado tantas cosas, contra aquellos que se ríen de mi y que amé, pero que destruyeron mi vida.
Intento levantarme, salir de lo que he caído y que me destruye lentamente así como a los que me rodean, pero... no puedo. Entonces vuelvo a refugiarme en mis pecados que me envuelven en un círculo vicioso y me esclavizan, y oigo las voces silenciosas que me confunden. No sé que camino seguir.
Y pasan los días pasa el tiempo y mis fuerzas internas se agotan. Todo lo he intentado, no hay esperanza. Soy esclavo de mi pasado, soy esclavo de mis ideales inalcanzables de un futuro que no será. Olvido vivir mi presente porque no sé como amarme, por eso no puedo amar a otros.
Busco con desesperación a Dios, pero no sé cómo puede ayudarme. Puede Dios transformarme o consolarme?
Puede El rescatarme de mi propia oscuridad, mostrarme un destello de luz que pueda conducirme hacia mi paz perfecta o puede El cambiar mi corazón quebrantado, tal vez en un instante o en un día, o por medio de una oración? ...
Tal vez no quiera aceptarme porque soy indigno y tan pecador. Es que me han hecho tanto daño que guardo mucho odio por dentro, pero reconozco que también yo he hecho mucho daño...
Y mi camino por la vida no espera, porque las ruedas del tiempo giran sin compasión... ¿Dónde podré encontrar el camino de paz que me guíe a conocer realmente quién soy?
¿Dónde están los barrotes de mi propia prisión? ¿Dónde están las cadenas, los muros, las fortalezas, las tinieblas de mi mundo interior? Me rodean pero no puedo destruirlas por que están entre mi mente y corazón, entre la división de mi alma y mi espíritu...
Mi yo en angustia grita. Es mi voz auténtica en medio de otras voces engañosas de mentiras.
Están encadenadas a muros, fortalezas, cadenas de hielo, de odio, que me culpan en las tinieblas, me castigan y me impiden ver la luz. Están en un lugar frío donde no existe el amor, por eso me siento esclavo de mí mismo, aunque despierto mi alma sigue viendo oscuridad.
Me hablan de un Dios de amor, pero a solas me pregunto si podré agradarle porque temo no poder dejar el pecado en que estoy atrapado y temo fallarle. Si El me pidiera que transformara mi vida... ¿cómo podría hacerlo si no conozco otra forma de vivir, si todo está en contra mía...?
Necesito encontrar el camino para ser libre y una voz que me guíe en el bullicio de las voces confusas del temor, y de la ira profunda que siento. Necesito una mano que me levante cuando caiga, unos brazos que me sostengan en reposo cuando ya no pueda más y una presencia apacible que, cuando me dé por vencido, traiga un nuevo resplandor con nuevas fuerzas y esperanzas que me hagan ver más cercano y posible el camino para alcanzar paz interior.
CUÁL ES EL VERDADERO CAMINO PARA ALCANZAR RESTAURACION Y LIBERTAD INTERIOR?
La Biblia expresa:
"Hay camino que al hombre le parece derecho pero al final es camino de muerte" (Proverbios 14:12).
Este es el camino del pecado, de la vida sin Dios; es el camino de los hombres y mujeres
que caminan sin dirección, guiados por sus propios argumentos nacidos en el egocentrismo y su naturaleza pecaminosa. Es el camino de los hombres encadenados y esclavos de sus propios argumentos construidos para no enfrentar el dolor , la injusticia o frustración.
"Camino de paz no conocen, y no hay justicia en sus senderos; han torcido a su favor las sendas, cualquiera que ande en ellas no conoce la paz" (Isaías 59:8).
Pero hay un camino que es el verdadero: el camino del amor a Dios, al prójimo y a sí mismo; el camino de la vida eterna; el camino para ser libre de las cadenas de opresión que impiden la paz interior y libertad para actuar en amor y de acuerdo a la voluntad de Dios.
Este es el camino para la renovación de la mente y el corazón, superando el ayer para aprender a vivir el hoy con gozo y paz aún en medio de luchas y que hace ver el mañana con esperanza y sin temor ni afán.
Es el camino que vence al pecado y sus frutos en el alma; es el único camino que trae salvación eterna, libertad y sanidad de las heridas del alma ¡Jesucristo! ¡ "Este es el camino, andad en él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda"! (Isaías 30:21).
La dirección de su camino está en su palabra, la Biblia.
Este es el único camino que se debe elegir al estar encadenado y esclavo a un mundo de
tinieblas en el fondo de tu corazón a causa del pecado y que guía por un camino errado, como esta escrito:
"Habéis arado iniquidad, habéis segado injusticia, habéis comido fruto de mentira. Porque has confiado en tu camino, en la multitud de tus guerreros" (Oseas 10:13).
Jesucristo, el Hijo de Dios, es el único camino para ser libres. Así se expresa en la Biblia:
"Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí"
(Juan 14:6). "Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn. 8:32 )
Emergiendo de la obscuridad
Extraído de: www.ungidos.com
Quién es el hombre esclavo?
Es la persona que presenta serios problemas emocionales y espirituales debido a sus experiencias dolorosas en su andar por el mundo. Tiene problemas de concepto e imágenes inadecuadas sobre la idea de Dios y Satanás, por lo tanto no se ve su avance en su desarrollo espiritual. Viene del mundo con diferentes espinos nacidos del divorcio, la prostitución, el alcoholismo, el homosexualismo, la agresión, traumas emocionales desde la infancia, y en general por el pecado propio y de otros sobre su vida.
Está seriamente dañada por lo que no puede actuar en amor porque sus ojos espirituales están cubiertos por los espinos del temor, la ira, la baja autoestima, la culpa, frustración y sentimientos de rechazo.
Estos sentimientos negativos afectan también sus emociones por lo que puede manifestar ansiedad, depresión, angustia y tiene profundos sentimientos de soledad y abandono. Su
lenguaje desvirtuado le obstaculiza su crecimiento espiritual y no puede ver a Dios como un Padre de amor y de perdón. Esto se debe a que su área, emocional dañada afecta su vida espiritual porque es un ser que funciona en forma integral con sus tres áreas: cuerpo, alma y espíritu.
Esta persona no puede comprender qué es la gracia de Dios, porque en sus experiencias pasadas solo ha conocido el amor condicional, el rechazo, la traición. Por lo tanto ha levantado mecanismos de defensa que le impiden confiar y creer en su palabra en lo más profundo de su corazón; o sea carece de convicción.
Quién es el hombre esclavo?
Es la persona que presenta serios problemas emocionales y espirituales debido a sus experiencias dolorosas en su andar por el mundo. Tiene problemas de concepto e imágenes inadecuadas sobre la idea de Dios y Satanás, por lo tanto no se ve su avance en su desarrollo espiritual. Viene del mundo con diferentes espinos nacidos del divorcio, la prostitución, el alcoholismo, el homosexualismo, la agresión, traumas emocionales desde la infancia, y en general por el pecado propio y de otros sobre su vida.
Está seriamente dañada por lo que no puede actuar en amor porque sus ojos espirituales están cubiertos por los espinos del temor, la ira, la baja autoestima, la culpa, frustración y sentimientos de rechazo.
Estos sentimientos negativos afectan también sus emociones por lo que puede manifestar ansiedad, depresión, angustia y tiene profundos sentimientos de soledad y abandono. Su
lenguaje desvirtuado le obstaculiza su crecimiento espiritual y no puede ver a Dios como un Padre de amor y de perdón. Esto se debe a que su área, emocional dañada afecta su vida espiritual porque es un ser que funciona en forma integral con sus tres áreas: cuerpo, alma y espíritu.
Esta persona no puede comprender qué es la gracia de Dios, porque en sus experiencias pasadas solo ha conocido el amor condicional, el rechazo, la traición. Por lo tanto ha levantado mecanismos de defensa que le impiden confiar y creer en su palabra en lo más profundo de su corazón; o sea carece de convicción.
No es tu APTITUD, sino tu ACTITUD, lo que determina tu ALTITUD
Extraido de: http://www.ungidos.com
"Para libertad fue que Cristo nos hizo libre por tanto permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de la esclavitud"(Gálatas 5:1).
Soy libre de las cadenas de opresión de mi pasado y del dolor que me causaron en mi corazón herido. Sé que soy único, amado y valioso para Dios y puedo amarme a mí mismo y vencer los obstáculos y debilidades de mi mundo interior. Ahora reconozco los privilegios y propósito para mi vida, como Hijo de Dios.
Cada día mi vida sé transforma desde adentro porque estoy perseverando con mi voluntad y creyendo a Dios. "Soy un vencedor en Cristo Jesús" (Romanos 8:37) y esto me trae poder de liberación. He conocido "La verdad que me ha hecho libre" (Juan 8:32), libre de las mentiras, emociones y sentimientos malignos que me tenían prisionero y me impedían gozar de la vida en abundancia que Dios me ofrece.
La imagen de mí mismo ha cambiado. Ahora tomo la posición como nueva criatura de Dios, "nueva criatura soy, las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17). Yo ahora confío en el Dios de amor porque "Su amor hecha afuera el temor" (1 Juan 4:18), y me hace seguro en Él. Sé que el amor de Dios es incondicional. Lo que dice lo cumple en el momento perfecto para mi vida, por eso, yo espero en Él sin temor, porque "Él es lento para la ira y grande en misericordia" (Números 14:18).
Dios tiene un plan perfecto para mi vida y requiere de un proceso mientras camino por su camino paz. En ese proceso mi carácter está siendo transformado, por eso yo no me apresuro ni exijo respuestas inmediatas porque estoy aprendiendo a tener paciencia porque es fruto de la prueba (Santiago 1:2).
Yo sé que "Él cumplirá su propósito en mí, porque Él todo lo puede hacer y ningún propósito suyo puede ser estorbado" (Job 42:2). "Él será fiel en completar la buena obra que empezó en mí"(Filipenses 1:6).
"Sé que sus pensamientos son mayores que mis pensamientos"(Isaías 55:8), por eso yo confío en Él aunque a veces no entiendo lo que está haciendo. Él me está transformando y me disciplina porque Él es mi Padre Celestial (Hebreos 12: 5,6).
Yo alcancé su perdón, misericordia y gracia al aceptar a Jesucristo. Él dice "que no es por obra sino por gracia que me ha dado salvación" (Efesios 2:8,9) y gracia es amor incondicional, es amor perfecto de Dios; es su plan de salvación para mi vida por el sacrificio de Jesús. Sé que ya soy libre de las cadenas de la culpa, porque "no hay condenación para los que están en Cristo Jesús" (Romanos 8:1), y yo estoy en Cristo Jesús. Entonces no me sentiré más culpable. Soy libre de la culpa de mis pecados porque Dios me ha perdonado, Él me ha limpiado por medio de la sangre de Jesús.
Se han roto las ataduras de los recuerdos dolorosos y de vergüenza porque Dios me ha perdonado y me está renovando. Ahora sé que estoy en la palma de la mano de Dios y en esa palma no hay culpa, no hay castigo ni temor; hay confianza, seguridad y amor perfecto. Ahora tengo poder para enfrentar los dedos que me señalen, porque ninguna arma forjada prevalecerá contra mí ni ninguna lengua podrá condenarme"(Isaías 54:17).
Ya no creo lo que me dice el mundo ni mis viejos pensamientos que usa el enemigo para robar mi paz interior, porque ahora yo creo a mi Padre Celestial, y yo creo en su palabra. Si me señalan y me juzgan, no temo ni me siento pequeño, porque solo Dios conoce mi corazón. Nadie puede juzgarme porque nadie es libre de pecado. Sé que ahora llevo vestidura blanca porque soy Hijo de Dios por adopción (Efesios 1:5).
Sé que fui víctima del pecado de otros, pero reconozco que también fui pecador. Por eso yo ahora puedo perdonar y perdonarme a mí mismo. Yo puedo perdonar porque Jesús me ha perdonado. Suelto las cadenas de la ira y el rencor perdonando a los que me hicieron daño, sé que el dolor solo está en los recuerdos y ahora Jesús me ha hecho libre y Él me da la capacidad de liberarme de la atadura de la ira.
El Amor de Dios en mí, destruye el odio dándome capacidad de perdón, y su palabra renueva mi mente y corazón desplazando las mentiras del ayer. Él me ha enseñado que tengo un propósito especial en este mundo, que no nací por casualidad o equivocación. Por eso ahora en mi vida no hay espacio para los sentimientos de rechazo, para sentirme insignificante. Ya no me siento pequeño ante otros porque sé que soy limpio, único e importante, especial dentro de los planes de Dios.
Puedo ser su siervo para ayudar a otros que están cautivos como yo lo estaba, y para ser instrumento de salvación eterna... Dios me ha dado su Santo Espíritu que me consuela y ahora puedo experimentar su compañía. Ahora soy su templo (1 Corintios 3:16).
Soy libre de los celos, la envidia, las fobias, el temor a todo lo que me ha esclavizado y me impedía ser prosperado en todas las cosas, porque son los frutos de mi vieja criatura. Mas ahora tengo "el fruto del Espíritu de Dios; tengo amor, paz, gozo, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio" (Gálatas 5:22).
Sé que tengo luchas, pero ahora "¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!" (Filipenses 4:13). Mi fortaleza nace en el fondo de mi corazón cuando mis fuerzas humanas se acaban porque mi fortaleza es espiritual.
Estoy aprendiendo a vivir el hoy, sin el afán de un mañana terrenal que no ha venido, ni el dolor del ayer. Sigo adelante sin la carga del pasado y sin la frustración de los sueños no realizados. Vivo cada día realizando las metas según la visión, capacidad, dones y talentos que Dios me ha dado. Sé que el propósito para lo que Él me ha llamado está a mi alcance y me da paz.
Ya no tengo temor, "Él es mi pastor, yo soy su oveja y Él me conoce y yo le sigo, Él me da vida eterna y nada ni nadie podrá arrebatarme de su mano" (Juan 10: 27-29).
Puedo disfrutar mi vida y dormir plácidamente porque "Él me sostiene con la diestra de su justicia" (Isaías 41:10).
Sé que estoy siendo perfeccionado en el Amor de Dios, Él es mi alfarero. "Él no me ha dado espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino de adopción por lo cual clamo ¡Abba Padre¡" (Romanos 8:15).
Aunque mis pensamientos a veces me traicionan, ya no soy más esclavo a las cadenas de mi prisión porque en mi moran ahora los pensamientos de Dios que están en su palabra: La Biblia. La Palabra de Dios ha traído bendición a la tierra fértil que es mi alma y ha vencido el espino o pensamientos malignos en el fondo de mi corazón. Ahora vivo la edad que tengo con libertad y tomo la posición de la persona que soy aún con carencias y debilidades. Mis experiencias dolorosas solo las recordaré para obtener sabiduría que pueda ayudar a otros.
Sé que merezco el amor verdadero. No necesito engañarme ni engañar a otros para obtener el amor. Yo me acepto como soy y estoy aprendiendo a amarme; pero no acepto los hábitos malignos que hacen daño a mi vida. Por eso renuncio a ello, con espíritu de poder porque "Dios no me ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio" (2 Timoteo 1:7).
Como estoy aprendiendo a amarme ya no soy tan severo en juicio contra mí mismo y los demás. Los pensamientos destructivos los puedo vencer con la Palabra de Dios, amando al prójimo y a mí mismo porque Dios me ama en forma incondicional. Si hay tormenta en mi vida yo reposo porque: "En confianza y reposo está mi fortaleza" (Isaías 30:15). Sé que Él tiene el control de todo y aun de las tempestades de mi mundo interior. Sé que su paz está conmigo y puedo estar en comunión con Él en oración y puedo liberar mis cargas confiadamente ante su presencia. Si peco puedo acudir a la confesión, arrepentimiento y perdón.
No me castigaré más y a cambio aceptaré las bendiciones que Dios tiene para mi vida porque "Él vino para darme vida en abundancia" (Juan 10:10).
Él vino a mi vida para darme salvación, hacerme libre al sanarme interiormente y transformarme. Por eso ahora puedo amar a Dios con libertad, a mi prójimo y a mí mismo. El pasado quedó en el ayer, el mañana está en sus manos, mi hoy lo vivo sin afán. Ahora tengo paz que nace en lo más profundo de mi ser. Es "La paz que sobrepasa todo entendimiento" (Filipenses 4:7). Ahora soy libre y tengo paz en su camino, y el camino es Jesucristo.
" Porque Él rompió las puertas de bronce e hizo pedazos las barras de hierro" (Salmo 107:16).
MEDITACION: AHORA SOY LIBRE
Tenía vista mas no podía ver; tenía oídos pero no escuchaba, tenía brazos y no podía abrazar porque estaba encadenado. Tenía pies pero no podía ir ni venir con libertad. Y cuando por fin lograba ir, descubría que solo iba en retroceso. Tenía voz y no podía decir te amo y tenía tanto para dar, pero solo quería que me dieran, mientras que lo que tenía se me escurría entre mis manos. Pero lo que más tenía era lo que menos quería: un vacío inmenso por dentro, que me hacía gritarle al mundo mi dolor, aunque estaba solo, en mi silencio... Mas ahora veo, oigo, abrazo, perdono, camino y no me detengo.
Es tanto lo hermoso que tengo por dentro, que debo darlo a otros, que también en su silencio gritan de angustia pero solos, porque gritan por dentro.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús... ( Filp. 4:7 )
"Para libertad fue que Cristo nos hizo libre por tanto permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de la esclavitud"(Gálatas 5:1).
Soy libre de las cadenas de opresión de mi pasado y del dolor que me causaron en mi corazón herido. Sé que soy único, amado y valioso para Dios y puedo amarme a mí mismo y vencer los obstáculos y debilidades de mi mundo interior. Ahora reconozco los privilegios y propósito para mi vida, como Hijo de Dios.
Cada día mi vida sé transforma desde adentro porque estoy perseverando con mi voluntad y creyendo a Dios. "Soy un vencedor en Cristo Jesús" (Romanos 8:37) y esto me trae poder de liberación. He conocido "La verdad que me ha hecho libre" (Juan 8:32), libre de las mentiras, emociones y sentimientos malignos que me tenían prisionero y me impedían gozar de la vida en abundancia que Dios me ofrece.
La imagen de mí mismo ha cambiado. Ahora tomo la posición como nueva criatura de Dios, "nueva criatura soy, las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17). Yo ahora confío en el Dios de amor porque "Su amor hecha afuera el temor" (1 Juan 4:18), y me hace seguro en Él. Sé que el amor de Dios es incondicional. Lo que dice lo cumple en el momento perfecto para mi vida, por eso, yo espero en Él sin temor, porque "Él es lento para la ira y grande en misericordia" (Números 14:18).
Dios tiene un plan perfecto para mi vida y requiere de un proceso mientras camino por su camino paz. En ese proceso mi carácter está siendo transformado, por eso yo no me apresuro ni exijo respuestas inmediatas porque estoy aprendiendo a tener paciencia porque es fruto de la prueba (Santiago 1:2).
Yo sé que "Él cumplirá su propósito en mí, porque Él todo lo puede hacer y ningún propósito suyo puede ser estorbado" (Job 42:2). "Él será fiel en completar la buena obra que empezó en mí"(Filipenses 1:6).
"Sé que sus pensamientos son mayores que mis pensamientos"(Isaías 55:8), por eso yo confío en Él aunque a veces no entiendo lo que está haciendo. Él me está transformando y me disciplina porque Él es mi Padre Celestial (Hebreos 12: 5,6).
Yo alcancé su perdón, misericordia y gracia al aceptar a Jesucristo. Él dice "que no es por obra sino por gracia que me ha dado salvación" (Efesios 2:8,9) y gracia es amor incondicional, es amor perfecto de Dios; es su plan de salvación para mi vida por el sacrificio de Jesús. Sé que ya soy libre de las cadenas de la culpa, porque "no hay condenación para los que están en Cristo Jesús" (Romanos 8:1), y yo estoy en Cristo Jesús. Entonces no me sentiré más culpable. Soy libre de la culpa de mis pecados porque Dios me ha perdonado, Él me ha limpiado por medio de la sangre de Jesús.
Se han roto las ataduras de los recuerdos dolorosos y de vergüenza porque Dios me ha perdonado y me está renovando. Ahora sé que estoy en la palma de la mano de Dios y en esa palma no hay culpa, no hay castigo ni temor; hay confianza, seguridad y amor perfecto. Ahora tengo poder para enfrentar los dedos que me señalen, porque ninguna arma forjada prevalecerá contra mí ni ninguna lengua podrá condenarme"(Isaías 54:17).
Ya no creo lo que me dice el mundo ni mis viejos pensamientos que usa el enemigo para robar mi paz interior, porque ahora yo creo a mi Padre Celestial, y yo creo en su palabra. Si me señalan y me juzgan, no temo ni me siento pequeño, porque solo Dios conoce mi corazón. Nadie puede juzgarme porque nadie es libre de pecado. Sé que ahora llevo vestidura blanca porque soy Hijo de Dios por adopción (Efesios 1:5).
Sé que fui víctima del pecado de otros, pero reconozco que también fui pecador. Por eso yo ahora puedo perdonar y perdonarme a mí mismo. Yo puedo perdonar porque Jesús me ha perdonado. Suelto las cadenas de la ira y el rencor perdonando a los que me hicieron daño, sé que el dolor solo está en los recuerdos y ahora Jesús me ha hecho libre y Él me da la capacidad de liberarme de la atadura de la ira.
El Amor de Dios en mí, destruye el odio dándome capacidad de perdón, y su palabra renueva mi mente y corazón desplazando las mentiras del ayer. Él me ha enseñado que tengo un propósito especial en este mundo, que no nací por casualidad o equivocación. Por eso ahora en mi vida no hay espacio para los sentimientos de rechazo, para sentirme insignificante. Ya no me siento pequeño ante otros porque sé que soy limpio, único e importante, especial dentro de los planes de Dios.
Puedo ser su siervo para ayudar a otros que están cautivos como yo lo estaba, y para ser instrumento de salvación eterna... Dios me ha dado su Santo Espíritu que me consuela y ahora puedo experimentar su compañía. Ahora soy su templo (1 Corintios 3:16).
Soy libre de los celos, la envidia, las fobias, el temor a todo lo que me ha esclavizado y me impedía ser prosperado en todas las cosas, porque son los frutos de mi vieja criatura. Mas ahora tengo "el fruto del Espíritu de Dios; tengo amor, paz, gozo, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio" (Gálatas 5:22).
Sé que tengo luchas, pero ahora "¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!" (Filipenses 4:13). Mi fortaleza nace en el fondo de mi corazón cuando mis fuerzas humanas se acaban porque mi fortaleza es espiritual.
Estoy aprendiendo a vivir el hoy, sin el afán de un mañana terrenal que no ha venido, ni el dolor del ayer. Sigo adelante sin la carga del pasado y sin la frustración de los sueños no realizados. Vivo cada día realizando las metas según la visión, capacidad, dones y talentos que Dios me ha dado. Sé que el propósito para lo que Él me ha llamado está a mi alcance y me da paz.
Ya no tengo temor, "Él es mi pastor, yo soy su oveja y Él me conoce y yo le sigo, Él me da vida eterna y nada ni nadie podrá arrebatarme de su mano" (Juan 10: 27-29).
Puedo disfrutar mi vida y dormir plácidamente porque "Él me sostiene con la diestra de su justicia" (Isaías 41:10).
Sé que estoy siendo perfeccionado en el Amor de Dios, Él es mi alfarero. "Él no me ha dado espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino de adopción por lo cual clamo ¡Abba Padre¡" (Romanos 8:15).
Aunque mis pensamientos a veces me traicionan, ya no soy más esclavo a las cadenas de mi prisión porque en mi moran ahora los pensamientos de Dios que están en su palabra: La Biblia. La Palabra de Dios ha traído bendición a la tierra fértil que es mi alma y ha vencido el espino o pensamientos malignos en el fondo de mi corazón. Ahora vivo la edad que tengo con libertad y tomo la posición de la persona que soy aún con carencias y debilidades. Mis experiencias dolorosas solo las recordaré para obtener sabiduría que pueda ayudar a otros.
Sé que merezco el amor verdadero. No necesito engañarme ni engañar a otros para obtener el amor. Yo me acepto como soy y estoy aprendiendo a amarme; pero no acepto los hábitos malignos que hacen daño a mi vida. Por eso renuncio a ello, con espíritu de poder porque "Dios no me ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio" (2 Timoteo 1:7).
Como estoy aprendiendo a amarme ya no soy tan severo en juicio contra mí mismo y los demás. Los pensamientos destructivos los puedo vencer con la Palabra de Dios, amando al prójimo y a mí mismo porque Dios me ama en forma incondicional. Si hay tormenta en mi vida yo reposo porque: "En confianza y reposo está mi fortaleza" (Isaías 30:15). Sé que Él tiene el control de todo y aun de las tempestades de mi mundo interior. Sé que su paz está conmigo y puedo estar en comunión con Él en oración y puedo liberar mis cargas confiadamente ante su presencia. Si peco puedo acudir a la confesión, arrepentimiento y perdón.
No me castigaré más y a cambio aceptaré las bendiciones que Dios tiene para mi vida porque "Él vino para darme vida en abundancia" (Juan 10:10).
Él vino a mi vida para darme salvación, hacerme libre al sanarme interiormente y transformarme. Por eso ahora puedo amar a Dios con libertad, a mi prójimo y a mí mismo. El pasado quedó en el ayer, el mañana está en sus manos, mi hoy lo vivo sin afán. Ahora tengo paz que nace en lo más profundo de mi ser. Es "La paz que sobrepasa todo entendimiento" (Filipenses 4:7). Ahora soy libre y tengo paz en su camino, y el camino es Jesucristo.
" Porque Él rompió las puertas de bronce e hizo pedazos las barras de hierro" (Salmo 107:16).
MEDITACION: AHORA SOY LIBRE
Tenía vista mas no podía ver; tenía oídos pero no escuchaba, tenía brazos y no podía abrazar porque estaba encadenado. Tenía pies pero no podía ir ni venir con libertad. Y cuando por fin lograba ir, descubría que solo iba en retroceso. Tenía voz y no podía decir te amo y tenía tanto para dar, pero solo quería que me dieran, mientras que lo que tenía se me escurría entre mis manos. Pero lo que más tenía era lo que menos quería: un vacío inmenso por dentro, que me hacía gritarle al mundo mi dolor, aunque estaba solo, en mi silencio... Mas ahora veo, oigo, abrazo, perdono, camino y no me detengo.
Es tanto lo hermoso que tengo por dentro, que debo darlo a otros, que también en su silencio gritan de angustia pero solos, porque gritan por dentro.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús... ( Filp. 4:7 )
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